Reflexiones del grupo de ética de la CAMFiC

Con este título el día 30 de septiembre de 2020 el CBE aprobaba por unanimidad un documento de 74 páginas con el título que encabeza la entrada. El grupo de ética de la CAMFiC ya hizo un posicionamiento en 2018 sobre el tema de la eutanasia y un documento sobre acompañar en la muerte en 2012, en los que no plantea las mismas conclusiones que el documento del CBE. Creemos que, por su transcendencia, debían hacerse algunos comentarios, pese a que la extensión del documento hace que no sea posible acotar todos los matices que plantea, pero sí las conclusiones y el hilo conductor del documento.

Respetamos todas las opiniones sobre este tema o cualquier otro, incluso en nuestro grupo las posiciones no siempre son unánimes, hecho que valoramos positivamente, ya que la sociedad es diversa y heterogénea.

El objetivo de base de nuestro documento y entendemos que también del CBE, es cuidar de las personas en todas las circunstancias de la vida. Es en el cómo hacerlo donde divergimos del CBE.

Para situar la posición del CBE, reproducimos íntegramente las conclusiones:

12. CONCLUSIONES

A lo largo de este informe hemos visto que existen sólidas razones para rechazar la transformación de la eutanasia y/o auxilio al suicidio en un derecho subjetivo y en una prestación pública. Y ello no solo por razones del contexto social y sanitario, sino, más allá, por razones de fundamentación ética de la vida, dignidad y autonomía. El deseo de una persona de que un tercero o el propio Estado acabe con su vida, directa o indirectamente, en aquellos casos de gran sufrimiento físico y/o psíquico debe ser siempre mirado con compasión, y atendido con una actuación compasiva eficaz que conduzca a evitar los dolores y procurar una muerte en paz. Sin embargo, tal compasión no consideramos que legitime ética y legalmente una solicitud que, ni encuentra respaldo en una verdadera autonomía, atendido el contexto actual de los cuidados paliativos y sociosanitarios, ni, además, queda limitada en sus efectos al propio espacio privado del individuo. Legalizar la eutanasia y/o auxilio al suicidio supone iniciar un camino de desvalor de la protección de la vida humana cuyas fronteras son harto difíciles de prever, como la experiencia de nuestro entorno nos muestra.

Por otro lado, la eutanasia y/o auxilio al suicidio no son signos de progreso sino un retroceso de la civilización, ya que en un contexto en que el valor de la vida humana con frecuencia se condiciona a criterios de utilidad social, interés económico, responsabilidades familiares y cargas o gasto público, la legalización de la muerte temprana agregaría un nuevo conjunto de problemas.

La mirada compasiva con la que hemos insistido a lo largo del Informe que debe ser apreciada la solicitud del sujeto que pide la eutanasia y/o auxilio al suicidio creemos que ya está recogida normativamente en nuestro Código Penal, y ello explica que en España el ingreso en prisión por actos eutanásicos sea algo no solo insólito, sino desconocido en las últimas décadas. La protección integral y compasiva de la vida nos lleva a proponer la protocolización, en el contexto de la buena praxis médica, del recurso a la sedación paliativa frente a casos específicos de sufrimiento existencial refractario. Ello, junto a la efectiva universalización de los cuidados paliativos y la mejora de las medidas y recursos de apoyo sociosanitario, con especial referencia al apoyo a la enfermedad mental y la discapacidad, debieran constituir, ética y socialmente, el camino a emprender de manera inmediata, y no la de proclamar un derecho a acabar con la propia vida a través de una prestación pública.

Lo dicho, además, cobra aún más sentido tras los terribles acontecimientos que hemos vivido pocos meses atrás, cuando miles de nuestros mayores han fallecido en circunstancias muy alejadas de lo que no solo es una vida digna, sino también de una muerte mínimamente digna. Responder con la eutanasia a la “deuda” que nuestra sociedad ha contraído con nuestros mayores tras tales acontecimientos no parece el auténtico camino al que nos llama una ética del cuidado, de la responsabilidad y la reciprocidad y solidaridad intergeneracional.

En Madrid, a 6 de octubre de 2020.

Contexto actual del debate sobre la eutanasia

El documento afirma que recoge todas las sensibilidades del comité “este Informe aspira a aportar, como ya hemos dicho, elementos para la reflexión, pero ello desde una posición integradora de manera que las diferentes posiciones y sensibilidades presentes en los miembros de un Comité, como el nuestro, necesariamente plural por la función ética y social que le corresponde, tengan cabida. No pretendemos a través del Informe ofrecer la opinión y posición de una mayoría y dejar un espacio de discrepancia particular a la minoría, sino integrar todos los pareceres del Comité, lo que parece haberse logrado de manera muy satisfactoria cuando el Informe ha sido aprobado por la unanimidad de sus miembros”

Es evidente, sin embargo, pese a la afirmación que hacen que no recoge todas las sensibilidades ni sociales, ni, incluso, del colectivo médico. El año 2018 se hicieron encuestas a los colegiados de Bizkaia, Madrid, Tarragona y Las Palmas y como se puede ver en un análisis comparativo la mayoría de las respuestas defienden una regulación de la eutanasia y del suicidio asistido. El informe de Bizkaia cita así mismo encuestas hechas a la población en los últimos años donde se refleja el soporte mayoritario a la regulación.

Cabe mencionar que del mismo modo el año 2005, el Institut Borja de Bioètica publicó un documento donde se posicionaba contra la legalización de la eutanasia pero defendía su despenalización en algunos supuestos con un planteamiento mucho más integrador de posiciones que el del CBE, hecho 15 años después.

El hecho que una posición sea mayoritaria no presupone que sea necesariamente correcta pero lo que es evidente que cuando se debate no se pueden obviar las opiniones de un sector importante de la sociedad y de los profesionales sanitarios.

Cuidados paliativos y eutanasia o suicidio asistido

El documento plantea la falsa dicotomía entre cuidados paliativos y eutanasia, diciendo que, si hay cuidados paliativos, las personas no reclamarán eutanasia.

Esta dicotomía creemos que es errónea y genera confusión. Los cuidados paliativos pueden ser necesarios en muchas patologías y, por tanto, deben formar parte del bagaje de todos los profesionales sanitarios, como lo deben ser las habilidades comunicativas, por ello, deben formar parte de las habilidades de toda clase de profesional sanitario, porque todos morimos, y algunas personas, en el momento final necesitan una atención paliativa. Evidentemente en el caso de la medicina de familia los cuidados paliativos deben estar presentes ya que existen personas que mueren en casa atendidas por sus equipos de referencia y/o equipos de soporte.

Garantizar cuidados paliativos no resuelve todas las situaciones y las peticiones de eutanasia seguirán existiendo en casos como pueden ser, procesos neurodegenerativos progresivos (el último caso mediático lo era).

El CBE defiende la sedación paliativa incluso, con muchas reservas, de forma intermitente en casos que denominan de padecimiento existencial y/o espiritual extremo y refractario. Este apartado del documento es el que parece plantear más dudas sobre el posicionamiento del CBE pero las conclusiones son tan claras que no deja opción para resolver de alguna manera este sufrimiento extremo y refractario.

Otros aspectos del documento

Sobre el tratamiento penal actual

Manifiesta que la ley ya contempla la diferencia del homicidio compasivo y que en los últimos tiempos nadie ha entrado a prisión por este motivo. Con estas observaciones minimizan el sufrimiento de las personas que han ayudado a morir, que incluso aún sin entrar en prisión, han tenido que pasar por los juzgados. De la misma forma el problema judicial existe si es un profesional sanitario quien colabora, aunque no acabe en prisión.

Sobre los riesgos de regular la eutanasia.

El CBE habla del riesgo de la llamada “pendiente resbaladiza”, es decir, que habrá personas que se verán coaccionadas a pedirla y que va contra la vida.

No obstante, esto no significa que no se tenga en cuenta también el mencionado argumento de la “pendiente deslizante fáctica”, pues como se ha argumentado también en la doctrina, el razonamiento profundo que justifica y declara un derecho el acceso al homicidio compasivo tiene una fuerza expansiva en los casos y una tendencia que desdibuja los límites dando lugar a una proporción no despreciable de casos de eutanasias no-voluntarias.

Parece insinuarse por parte del CBE que la existencia de una despenalización y/o legalización abriera una puerta a solicitudes por parte de personas que no se lo habrían planteado nunca.

Así pues, la proclamación del derecho a la eutanasia y/o auxilio al suicidio podría suponer trasladar un mensaje social a las personas con discapacidad, que pueden verse coaccionados, aunque sea silenciosa e indirectamente, a solicitar un final más rápido, al entender que suponen una carga inútil no solo para sus familias, sino para la propia sociedad. Tanto más fuerte será esta presión cuanto más comprometidas sean las circunstancias de la enfermedad, o la precariedad de la atención médica y familiar.

Plantear los riesgos de la regulación (legalización o despenalización) creemos que es bueno. Ahora bien, afirmar que la existencia de esta regulación hará que no se quiera proteger la vida, se vaya a abandonar a las personas mayores y/o discapacitadas es una argumentación poco seria, como tampoco lo son las reiteradas afirmaciones de que es el Estado quien “ejecuta” la eutanasia.

En el documento del grupo ya proponíamos algunas de las condiciones que se deberían tener en cuenta

  1. Respeto a la voluntad de la persona sobre las circunstancias en las que quiere finalizar la vida (la persona siempre debe ser competente en el momento de explicitarlo y se puede concretar a través de su representante si pierde la competencia).
  2. Es preciso, por tanto, siempre un consentimiento informado, y reiterado con todas las garantías para asegurar la comprensión de la dimensión de la decisión.
  3. Asegurar que las personas que toman la decisión de acabar con su vida no lo hacen por falta de recursos para garantizar su cuidado y confort dentro de sus limitaciones.
  4. Asegurar la misma calidad de atención sanitaria para las personas, independientemente de la voluntad que manifiesten.
  5. Actitud de neutralidad de los profesionales sanitarios ante esta situación. Ayudarán, en cualquier caso, a tomar la decisión de forma autónoma (facilitando la información necesaria) y aplicarla de la mejor manera en beneficio del bienestar del paciente.
  6. En caso que la persona decida optar por finalizar voluntariamente la vida, además de asegurar que lo hace (o lo hará) con plena competencia, consciente, informada y libremente, se debe facilitar un tiempo razonable de reflexión que permita reiterar la decisión (o cambiarla).
  7. Se debe garantizar el derecho del paciente a la atención profesional adecuada y el no abandono en ningún caso.

Regular la eutanasia no es cambiar el paradigma del Estado y de los servicios sanitarios que están, como ya hemos dicho al principio para cuidar a las personas y, especialmente de los más desprotegidos.

De hecho, en el mismo documento reconocen que actualmente no hay un objetivo eugenésico en los movimientos que defienden regular la eutanasia:

Somos conscientes de que la eutanasia en nuestros días, aproximadamente desde los años 60 del siglo pasado, no se reivindica como una medida principalmente eugenésica, como sí ocurría en la época anterior a la Segunda Guerra Mundial, sino como una reivindicación vinculada a la autonomía y autorrealización de la persona.

Dos elementos sorprendentes en el documento

El primero de ellos es la mezcla constante entre conceptos éticos y jurídicos que hace difícil entender en qué momento hablan como juristas y en qué momento como comité de ética.

El segundo elemento es que surgen constantes referencias a la COVID19 y las consecuencias de los elevados índices de mortalidad que ha habido en las residencias. Es absolutamente sorprendente que se introduzca un tema que, seguro que tiene relación con la organización y el sistema de atención en las residencias en nuestro Estado, que, seguro que tiene relación con la aparición de un virus nuevo que ha producido una pandemia, que, seguro que tiene relación con el hecho de que en las residencias de ancianos hay ancianos y, por tanto, personas más frágiles que en otros entornos. Y probablemente tiene relación con otros factores, pero lo que también es seguro que no tiene nada que ver con el debate sobre la eutanasia.

Hemos creído necesario hacer estas reflexiones sobre el documento del CBE ya que nuestro grupo ya se había pronunciado sobre el tema hace dos años, para intentar que el debate se mantenga abierto, para enriquecerlo, asumiendo como ya comentábamos en nuestro posicionamiento, que es la sociedad, a través de sus representantes, quien decidirá. Las reflexiones éticas pueden ayudar a mejorar el modo final de la regulación de la eutanasia y el suicidio asistido.

Reflexions del grup d’ètica de la CAMFiC.

Amb aquest títol el dia 30 de setembre de 2020  el CBE aprovava per unanimitat un document de 74 pàgines amb el títol que encapçala l’entrada.  El grup d’ètica de la CAMFiC ja va fer un posicionament el 2018 sobre el tema de l’eutanàsia  i un document sobre acompanyar en la mort el 2012,en els que no planteja les mateixes conclusions que el document del CBE. Creiem que, per la seva transcendència, calia fer-hi alguns comentaris, tot i que l’extensió del document fa que no sigui possible acotar tots els matisos que planteja, però sí les conclusions i el fil conductor del document.

Respectem totes les opinions sobre aquest tema o qualsevol altre, al nostre grup mateix les posicions no són sempre unànimes, fet que ho valorem positivament, ja que la societat és diversa i heterogènia.

L’objectiu de base del nostre document i entenem que també el del CBE, és tenir cura de les persones en totes les circumstàncies de la vida. És en com fer-ho on divergim del CBE.

Per situar el posicionament del CBE, reproduïm íntegrament les conclusions:

12. CONCLUSIONES

A lo largo de este informe hemos visto que existen sólidas razones para rechazar la transformación de la eutanasia y/o auxilio al suicidio en un derecho subjetivo y en una prestación pública. Y ello no solo por razones del contexto social y sanitario, sino, más allá, por razones de fundamentación ética de la vida, dignidad y autonomía. El deseo de una persona de que un tercero o el propio Estado acabe con su vida, directa o indirectamente, en aquellos casos de gran sufrimiento físico y/o psíquico debe ser siempre mirado con compasión, y atendido con una actuación compasiva eficaz que conduzca a evitar los dolores y procurar una muerte en paz. Sin embargo, tal compasión no consideramos que legitime ética y legalmente una solicitud que, ni encuentra respaldo en una verdadera autonomía, atendido el contexto actual de los cuidados paliativos y sociosanitarios, ni, además, queda limitada en sus efectos al propio espacio privado del individuo. Legalizar la eutanasia y/o auxilio al suicidio supone iniciar un camino de desvalor de la protección de la vida humana cuyas fronteras son harto difíciles de prever, como la experiencia de nuestro entorno nos muestra.

Por otro lado, la eutanasia y/o auxilio al suicidio no son signos de progreso sino un retroceso de la civilización, ya que en un contexto en que el valor de la vida humana con frecuencia se condiciona a criterios de utilidad social, interés económico, responsabilidades familiares y cargas o gasto público, la legalización de la muerte temprana agregaría un nuevo conjunto de problemas.

La mirada compasiva con la que hemos insistido a lo largo del Informe que debe ser apreciada la solicitud del sujeto que pide la eutanasia y/o auxilio al suicidio creemos que ya está recogida normativamente en nuestro Código Penal, y ello explica que en España el ingreso en prisión por actos eutanásicos sea algo no solo insólito, sino desconocido en las últimas décadas.

La protección integral y compasiva de la vida nos lleva a proponer la protocolización, en el contexto de la buena praxis médica, del recurso a la sedación paliativa frente a casos específicos de sufrimiento existencial refractario. Ello, junto a la efectiva universalización de los cuidados paliativos y la mejora de las medidas y recursos de apoyo sociosanitario, con especial referencia al apoyo a la enfermedad mental y la discapacidad, debieran constituir, ética y socialmente, el camino a emprender de manera inmediata, y no la de proclamar un derecho a acabar con la propia vida a través de una prestación pública.

Lo dicho, además, cobra aún más sentido tras los terribles acontecimientos que hemos vivido pocos meses atrás, cuando miles de nuestros mayores han fallecido en circunstancias muy alejadas de lo que no solo es una vida digna, sino también de una muerte mínimamente digna. Responder con la eutanasia a la “deuda” que nuestra sociedad ha contraído con nuestros mayores tras tales acontecimientos no parece el auténtico camino al que nos llama una ética del cuidado, de la responsabilidad y la reciprocidad y solidaridad intergeneracional.

En Madrid, a 6 de octubre de 2020.

Context actual del debat sobre l’eutanàsia

El document afirma que recull totes les sensibilitats del comitè este Informe aspira a aportar, como ya hemos dicho, elementos para la reflexión, pero ello desde una posición integradora de manera que las diferentes posiciones y sensibilidades presentes en los miembros de un Comité, como el nuestro, necesariamente plural por la función ética y social que le corresponde, tengan cabida. No pretendemos a través del Informe ofrecer la opinión y posición de una mayoría y dejar un espacio de discrepancia particular a la minoría, sino integrar todos los pareceres del Comité, lo que parece haberse logrado de manera muy satisfactoria cuando el Informe ha sido aprobado por la unanimidad de sus miembros.

És evident, però, malgrat l’afirmació que fan que no recull totes les sensibilitats ni socials, ni, fins i tot, del col·lectiu mèdic. L’any 2018 es van fer enquestes als col·legiats de Biscaia, Madrid, Tarragona i Las Palmas i com es pot veure en una anàlisi comparativa la majoria de respostes defensen una regulació de l’eutanàsia i del suïcidi assistit. L’informe de Biscaia cita així mateix enquestes fetes a la població en els darrers anys on també es reflecteix el suport majoritari a la regulació.

Cal esmentar que igualment l’any 2005, l’Institut Borja de Bioètica va publicar un document on es posicionava contra la legalització de l’eutanàsia però defensava la seva despenalització en alguns supòsits amb un plantejament molt més integrador de posicions que el del CBE, fet 15 anys després.

El fet que una posició sigui majoritària no pressuposa que necessàriament sigui correcta però el que és evident que quan es debat no es poden obviar opinions d’un sector important de la societat i dels professionals sanitaris.

Cures pal·liatives i eutanàsia o suïcidi assistit

El document  planteja la falsa dicotomia entre cures pal·liatives i eutanàsia, dient que si hi ha cures pal·liatives, les persones no reclamarien eutanàsia.

Aquesta dicotomia creiem que és errònia i genera confusió. Les cures pal·liatives poden ser necessàries en moltes patologies i, per tant, han de formar part del bagatge de tots els professionals sanitaris, com ho han de ser les habilitats comunicatives, per tant, ha de formar part de les habilitats de tota mena de professionals sanitaris, perquè tothom es mor i, algunes persones en el moment final els cal una atenció pal·liativa. Evidentment en el cas de la medicina de família les cures pal·liatives han de ser-hi ja que hi ha persones que moren a casa seva, seguides pels seus equips de referència i/o equips de suport.

Garantir cures pal·liatives no resol totes les situacions i les peticions d’eutanàsia seguiran existint en casos com per exemple, processos neurodegeneratius progressius (el darrer cas mediàtic ho era).

El CBE defensen la sedació pal·liativa, fins i tot, amb moltes reserves, de forma intermitent en casos del que anomenen patiment existencial i/o espiritual extrem i refractari. Aquest apartat del document és el que sembla plantejar més dubtes sobre el posicionament del CBE però les conclusions són tan clares que no dona massa opcions a resoldre de cap manera aquest patiment extrem i refractari.

Altres aspectes del document

Sobre el tractament penal actual

Manifesta que la llei ja contempla diferent l’homicidi compassiu i que en els darrers temps ningú ha entrat a la presó per aquest motiu. Amb aquestes observacions minimitzen el patiment a persones que hagin ajudat a morir i que, tot i que no entrin a la presó, han de passar pels jutjats. Igualment el problema judicial és si un professional sanitari hi col·labora, encara que no acabi a la presó.

Sobre els riscos de regular l’eutanàsia

El CBE parla del risc de l’anomenada “pendiente resbaliza”, és a dir, que hi haurà persones que es veuran coaccionades a demanar-la i que va contra la vida.

No obstante, esto no significa que no se tenga en cuenta también el mencionado argumento de la “pendiente deslizante fáctica”, pues como se ha argumentado también en la doctrina, el razonamiento profundo que justifica y declara un derecho el acceso al homicidio compasivo tiene una fuerza expansiva en los casos y una tendencia que desdibuja los límites dando lugar a una proporción no despreciable de casos de eutanasias no-voluntarias.

Sembla insinuar-se per part del CBE que l’existència de la despenalització i/o legalització obrís la porta a sol·licituds per part de persones que no s’ho haurien plantejat mai.

Así pues, la proclamación del derecho a la eutanasia y/o auxilio al suicidio podría suponer trasladar un mensaje social a las personas con discapacidad, que pueden verse coaccionados, aunque sea silenciosa e indirectamente, a solicitar un final más rápido, al entender que suponen una carga inútil no solo para sus familias, sino para la propia sociedad. Tanto más fuerte será esta presión cuanto más comprometidas sean las circunstancias de la enfermedad, o la precariedad de la atención médica y familiar

Plantejar els riscos de la regulació (legalització o despenalització) creiem que és bo. Ara bé, afirmar que l’existència d’aquesta regulació farà que no es vulgui protegir la vida, s’abandoni la gent gran i/o els discapacitats és una argumentació molt poc seriosa, com tampoc les constants afirmacions que és l’Estat qui “executa” l’eutanàsia.

En el document del grup ja proposàvem algunes de les condicions que caldria tenir en compte:

  1. Respecte a la voluntat de la persona sobre les circumstàncies en les quals vol finalitzar la vida (la persona sempre ha de ser competent en el moment d’explicitar-ho i es pot concretar a través del seu representant si perd la competència).
  2. Cal, per tant, sempre un consentiment informat, i reiterat, amb totes les garanties per assegurar la comprensió de la dimensió de la decisió.
  3. Assegurar que les persones que prenen la decisió d’acabar amb la seva vida no ho fan per manca de recursos per garantir-los la cura i el confort dins de les seves limitacions.
  4. Assegurar la mateixa qualitat d’atenció sanitària per a les persones, independentment de la voluntat que manifestin.
  5. Actitud de neutralitat dels professionals sanitaris davant d’aquesta situació. Ajudaran en qualsevol cas, a prendre la decisió de forma autònoma (facilitant la informació necessària) i a aplicar-la de la millor manera en benefici del benestar del pacient.
  6. En cas de que la persona decideixi optar per  finalitzar voluntàriament amb la seva vida, a més d’assegurar que ho fa (o ho va fer) en plena competència, conscient, informada i de forma lliure, cal facilitar un temps raonable de reflexió que permeti reiterar la decisió (o canviar-la).
  7. Cal garantir el dret del pacient a l’atenció professional adequada i el no abandonament en cap cas.

I regular-ho no és canviar el paradigma de l’Estat i dels serveis sanitaris que estan, com ja hem dir al principi per tenir cura de les persones i, especialment dels més desprotegits.

De fet, en el mateix document reconeixen que actualment no hi ha un objectiu eugenèsic en els moviments que defensen regular l’eutanàsia:

Somos conscientes de que la eutanasia en nuestros días, aproximadamente desde los años 60 del siglo pasado, no se reivindica como una medida principalmente eugenésica, como sí ocurría en la época anterior a la Segunda Guerra Mundial, sino como una reivindicación vinculada a la autonomía y autorrealización de la persona.

Dos elements sorprenents en el document

 El primer d’ells és la barreja constant entre conceptes ètics i jurídics que fa difícil entendre en quin moment parlen com a juristes i en quin moment com a comitè d’ètica.

El segon element és que sorgeixen constants referències a la COVID 19 i les conseqüències d’alts índexs de mortalitat que hi ha hagut a les residències. És absolutament sorprenent que s’hi introdueixi un tema que segur que té relació amb l’organització i el sistema d’atenció sanitària a les residències al nostre Estat, que segur que té relació amb l’aparició d’un virus nou que ha produït una pandèmia, que segur que té relació amb el fet que a les residències de la gent gran, hi ha gent gran i, per tant, persones més fràgils que en altres entorns. I probablement té relació amb altres factors, però el que també és segur que no té res a veure amb el debat sobre l’eutanàsia.

Hem cregut necessari fer aquestes reflexions sobre el document del CBE, ja que el nostre grup ja s’havia pronunciat sobre el tema fa dos anys, per intentar que el debat es mantingui obert per enriquir-lo, assumint, com ja comentàvem en el nostre posicionament, que és la societat, a través dels seus representants, qui decidirà. Les reflexions ètiques poden ajudar a millorar la manera final com es regula l’eutanàsia i el suïcidi assistit.  

Enviat per: Grup d'ètica CAMFiC | Octubre 1, 2020

Estem patint molt, i els pacients també… però ens necessitem!

(la força dels professionals i de l’equip, al costat de la gent)

Document en PDF

La COVID-19 ha capgirat bona part de les nostres vides. Ha fet evident la nostra fragilitat humana (vivim en la «intempèrie»[1]). També ha capgirat la feina a l’atenció primària. I ens està fent patir, molt, a tota la societat i també, professionalment, a les metgesses de família.

Som moltes les metgesses de família que estem visitant cada dia a les persones que ens necessiten, de forma presencial, per telèfon, a domicili. Però ens sentim desbordades, desorientades, mancades de lideratge professional i institucional, maltractades. I tenim por, una humana por. I malgrat tot, seguim procurant donar el millor.

“Utilitzo els domicilis d’aguts per a poder donar atenció a una persona amb problemes crònics que sé que ho necessita (si dic que vaig a atendre un “crònic” potser no em deixen…)”

“Em plantejo jubilar-me abans perquè aquesta mena de manera d’atendre, amb tantes mancances, ja no em motiva”

“Hem desobeït l’ordre de tancament dels consultoris locals perquè sabem que ara més que mai la gent ens necessita al seu costat”

“Quan torno cap a casa vaig amb por, ja no per mi, sinó per la possibilitat de contagiar els meus fills, els pares, la meva parella…”

“Ens han obligat a fer agendes específiques, circuits específics…, perdent l’atenció propera, longitudinal, i ningú ha planificat com recuperar allò que vàrem haver de deixar de fer…”

“Tinc una agenda única al centre, plena de trucades (que pesat que és no poder veure la gent!) que no em permeten, absurdament, atendre a les persones de qui soc metgessa de capçalera. I es troba a faltar!”

“Hi ha associacions de ciutadans que es queixen de la dificultat per accedir a la seva metgessa de família. I això m’entristeix molt, perquè cada dia acabo esgotada intentant oferir accessibilitat o longitudinalitat i sento que la meva feina no és reconeguda”

“És un desori complicadíssim tantes i tantes instàncies implicades (gestores, salut pública, scouts, ICAM…) que, finalment, m’acaben donant més feina. Tan senzill com seria reforçar els equips d’atenció primària…”

“Em sento malament amb mi mateixa perquè malgrat haver dedicat més hores que mai, he hagut de deixar persones pendents d’atendre!”

  1. QUÈ ENS HAN DEMANAT?

Inicialment ni ens van demanar res, ens van ignorar (sentir-se ignorat és una de les pitjors situacions professionals); després ens han fet servir per “tapar forats”, obligant-nos a deixar de fer la nostra feina més important: atendre, cada metgessa de família, els seus pacients. Perillosament ens han portat a malmetre la que és la nostra principal qualitat: l’atenció longitudinal: Mai no han entès la seva importància! (i per això no ens demanen que la recuperem…).

I ens han demanat atendre suposades altres “emergències”: les persones afectades per COVID-19 i els seus contactes, la precària situació de les residències, i l’atenció a “hotels sanitaris” i “hospitals de campanya”.

Fins i tot ens han demanat que tanquéssim centres i consultoris, mentre s’obrien més dispositius hospitalaris, malgrat saber que l’epidèmia sols es pot aturar, des del sistema sanitari, amb més atenció primària i més salut pública.

I quan la situació va millorar, després d’haver-nos negat permisos per lleure i vacances, ens han obligat a concentrar les vacances en el període estival, deixant els equips totalment desmantellats. I no hem rebut indicacions, ni mitjans per a reconduir la situació, ni tan sols ens hem sentit estimades, reconegudes. La manca de lideratge, ja habitual, del CatSalut, s’ha fet ara encara més patent.

2. QUÈ ESTEM FENT?

En alguns llocs hem desobeït, totalment o parcial, les instruccions i mantenim, tant com podem, l’accessibilitat, la proximitat i la longitudinalitat (cada professional atén els seus pacients). Però en molts equips no hem recuperat els valors de l’atenció primària.

I la població es queixa de que “no pot contactar amb la seva metgessa de família”. Se sent desemparada (tant o més que nosaltres).

A més de la manca crònica de professionals i els greus dèficits dels locals, quatre elements pràctics són els principals causants d’una situació que cal redreçar en benefici de totes:

  • Les agendes comunes o fins i tot úniques per a tot l’equip de metgesses de família.
  • L’ordre d’evitar el contacte entre pacients a sales d’espera i la separació dels casos sospitosos de COVID-19: han provocat una atenció centrada en el telèfon i dificultats d’accés a l’atenció, visualitzant-se fins i tot cues a les portes dels centres.
  • Les mesures d’autoprotecció dels professionals.
  • La burocràcia inútil.

3. QUÈ ENS ESTÀ PASSANT?

Ens sentim desemparades. Ningú ens ha cuidat, ans al contrari, ens han renyat, ens han ordenat, han menyspreat la nostra feina habitual i l’han malmesa. A més de la incertesa de la situació (coneixem poc de la nova malaltia), la multiplicitat de protocols i instruccions (a vegades per canviar “una coma” i ni tan sols destacar-ho) ens desorienta.

I tenim molta feina. Acabem les jornades esgotades, físicament i mental.

L’atenció telefònica ni és fàcil (és més complexa que la presencial), ni estalvia temps (sovint en perdem per localitzar el pacient o en l’anamnesi) i ens crea inseguretat.

No arribem a tot i tenim una desagradable sensació que estem fent coses que altres podrien fer (respondre a mil dubtes burocràtics, baixes laborals que no ho són, seguiment de contactes sans) i en deixem de fer moltes que seria important fer (estar al costat dels nostres malalts de tot tipus). I, a sobre, els ciutadans es queixen perquè no som accessibles, perquè no els atenem. I això ens desanima i ens crea una greu angoixa moral: no ens sentim còmodes professionalment perquè copsem que no estem fent allò que la nostra població necessita.

4. COM PODEM SENTIR-NOS MILLOR?

El més important és ser capaces d’adonar-nos de tot el que ens passa, d’acceptar la nostra feblesa humana i entendre que la incertesa i el desori que ens envolta ens afecta personalment i professional. Som deliciosament humanes. Cal cuidar-nos i reclamar que ens cuidin.

Però també ens cal fer les coses millor per sentir-nos professionalment millor, per recuperar l’autoestima. I hi ha coses per a les quals cal demanar/reclamar ajut extern, però d’altres les podem fer nosaltres mateixes.

Hem de demanar comprensió a la població (i hem d’exigir que el CatSalut ho faci!), però també hem de ser conscients que la gent també viu en la mateixa incertesa i se sent tan o més desemparada que nosaltres. Quan ens reclamen atenció (per la seva metgessa de família, no per qualsevol) ens estan dient que ens necessiten, que som molt importants per a ells! Hem d’entendre que ens troben a faltar, que es queixen amb ràbia per la pèrdua, pel dol d’adonar-se que ara “ja no tenim la nostra metgessa de família”. Podem aprofitar la força de la ciutadania per reclamar juntes i fer més forta l’APS.

Hem d’exigir respecte per part del CatSalut (i per això ens hem de servir de les diferents organitzacions professionals, sindicals o científiques del país), ja n’hi ha prou de menysprear-nos i d’ordenar-nos. Necessitem lideratge, objectius, línies d’acció clares, però també autonomia (no té cap sentit ordenar que fem vacances totes al mateix temps, en tenia molt més fixar mínims de professionals a l’equip i permetre flexibilitat temporal en els períodes de descans). Ens hem de fer respectar, i fer-se respectar vol dir, sovint, prendre la iniciativa, no esperar passivament. Ens cal recórrer a l’ètica del “no” quan rebem ordres o propostes absurdes per part dels gestors; fins i tot desobeir si cal: “val més demanar perdó que demanar permís…”

Fer-se respectar també vol dir reclamar els recursos necessaris per l’equip. Ens sentirem millor, i tindrem menys feina, si adoptem la premissa de “doteu-nos del personal necessari i ja farem nosaltres l’estudi de contactes” que no “això no és nostre, que ho faci un altre” (ho acabarem fent donant-nos més feina a nosaltres!).

Fer-se respectar vol dir també no admetre agendes imposades externament i menys on qualsevol actor extern hi pot posar cites. Les agendes són nostres i les hem de gestionar nosaltres, tendint a recuperar tant com sigui possible, l’agenda pròpia de cada professional i repartint responsablement les tasques entre tots els membres de l’equip: és una qüestió fins i tot de justícia. Les metgesses no han de fer coses que poden fer les infermeres o les administratives, ni les infermeres allò que poden fer administratives; una metgessa no ha d’assumir coses que faria millor una infermera, ni una infermera allò que cal que faci una metgessa. Ara és molt important que l’equip exerceixi la seva capacitat de contenir les nostres angoixes, que exerceixi la seva capacitat terapèutica. Ara hem de mostrar la força de l’equip. I per fer-ho ens cal retrobar-nos, discutir i ajudar-nos en sessions d’equip.

Fer-se respectar també vol dir exigir nova formació continuada: sobre la COVID-19, però també sobre com gestionar la situació (telèfon, repartiment de tasques dins equip, recuperar la longitudinalitat…)

I, sobretot, hem de recuperar el valor de la proximitat i de la lleialtat amb les nostres pacients (ara ens necessiten molt!) que es concreta en atendre amb accessibilitat i longitudinalitat (cada metgessa/infermera atén habitualment els seus pacients i si ella no hi és ho fa normalment una altra companya fixa i no cada dia una de diferent). Això, en aquests dies de desori, es concreta diferent en un equip i en un altre, però probablement passa per:

  • Modular el “truqui abans de venir”: La població ha de sentir-se ben atesa, que quan cal la mateixa administrativa (o un altre professional diferent de la metgessa) decideix amb agilitat que la visita serà presencial. Ha de viure que se la truca quan ho necessita (l’espera angoixa i desprestigia el “truqui abans de venir”) ja sigui la mateixa metgessa, si és necessari, o un altre professional. Ens cal admetre que alguns pacients vindran directament i atendre’ls permetent que seguin a les sales d’espera amb mesures de seguretat raonables (mascareta i distància). Cal evitar que malmetem l’accessibilitat (que no immediatesa): facilitaríem la llei de cures inverses (qui més “pot” arriba a ser atès abans que qui més ho necessita).
  • Evitar tant com puguem la dispensarització de l’atenció (un per urgències, un altre per COVID-19, un altre per…)
  • Recuperar la meva agenda professional
  • Ètica de la negativa: a la burocràcia i a les propostes o ordres absurdes
  • Aprofitar l’ocasió per a “deixar de fer” (allò que fèiem i no tenia cap utilitat). És una gran oportunitat

Atendre els nostres propis pacients, a qui coneixem pel nom i en el seu context familiar i social, ens fa sentir-nos bé professionalment, és el que ens agrada, pel que ens hem format i el que ens identifica. Tornar-ho a fer és essencial per a ells i per nosaltres mateixes!

Certament ens ha tocat viure una situació sanitària i social molt complexa, amb moltes incerteses. Humanament i professional, ens afecta, i molt: ens fa patir. Però per minimitzar aquest patiment, i poder fer costat a la població (que, ara més que mai, ens necessita) ens cal ser proactius, reclamar i no obeir cegament al CatSalut, per actuar amb professionalitat en benefici nostre i de la població: recuperar l’atenció a tots i cadascun dels nostres pacients (cada metgessa de família els seus). Ho necessitem, ens necessiten!


[1] “la funció originària de la paraula és consolar-nos enmig de la intempèrie”

https://www.nuvol.com/llibres/josep-m-esquirol-la-franquesa-de-les-paraules-ens-salva-i-ens-fa-resistir-52352

“la comunitat de la filosofia de la proximitat és aquella en què la pau no és el resultat provisional de la fluïdesa dels interessos, sinó el fruit de l’ajuntament en la intempèrie”

https://www.nuvol.com/llibres/josep-m-esquirol-per-sort-depenem-els-uns-dels-altres-26664

Enviat per: Grup d'ètica CAMFiC | Juliol 30, 2020

Més reflexions al voltant de la pandèmia

Documento en castellano (pdf)

Document en català (pdf)

L’aparició d’un nou virus, del qual encara en sabem molt poc, ha posat en evidència la nuesa i les limitacions que té la medicina davant aquest i molts altres problemes de salut.

Fora bo que la constatació d’aquesta realitat present en molts espais del coneixement mèdic servís per treure del llenguatge el to èpic i heroic que sovint veiem en els mitjans i també en les declaracions d’algunes persones (“salvem vides”, “aturem les malalties”…).

D’altra banda, pot ser una oportunitat per reforçar actituds i valors que cal que siguin sempre presents en la nostra pràctica professional.

En aquests moments, les persones que viuen la situació amb preocupació i angoixa necessitarien certeses i respostes segures i, encara més, positives per a la solució de la malaltia. I també ho voldrien els responsables polítics, els empresaris, els treballadors i els que donem l’atenció sanitària.

Però aquestes certeses no hi són i hem d’evitar, per intentar camuflar-ho, entrar en una dinàmica intervencionista i medicalitzadora del patiment. Quan no hi ha certeses, s’imposa el sempre útil acompanyament.

Quins eixos convé que guiïn la nostra conducta?

Acceptar la incertesa, com és la mateixa vida, que la COVID-19 ens ha fet més evident.

Humilitat per les grans limitacions de coneixement que tenim.

Prudència, necessària sempre, però encara més en situacions d’incertesa i manca de coneixement científic.

Escoltar i acompanyar.

I aprendre

Un bon exemple per a il·lustrar-ho és la situació clínica anomenada actualment “COVID persistent”. Persones que tenen símptomes setmanes i mesos després del diagnòstic i que, en alguns casos, s’han sentit desemparades per manca d’atenció.

Hem de compartir amb aquestes persones la manca de coneixements que tenim sobre la malaltia en general i sobre la persistent en particular. Mai dir-los que no hi ha res a fer. Sempre hi ha molt per fer: escoltar, entendre, empatitzar, ajudar, acompanyar…

Convé explicar que, en no tenir un tractament conegut, la feina conjunta (pacient-professional) és aprendre més sobre la malaltia que pot ser útil per anar completant el coneixement sobre aquest virus.

Per a fer-ho, cal escoltar tot el que ens expliquen sense posar dubte el seu relat sinó al contrari, donar-li un gran valor, ja que ens ensenya coses que desconeixem.

Però, al mateix temps, la prudència i la no maleficència ens ha de portar a evitar la tecnificació i/o medicalització sense evidències.

Hem d’aprendre i ensenyar que cal saber esperar i observar quan no hi ha cap pista per saber si hi ha alguna cosa a fer que pugui ser útil per a millorar el quadre clínic.

I esperar comporta acompanyar i ser al costat de la persona que pateix.

Hem posat aquest exemple perquè és el problema de salut que en aquests moments té més notorietat, però aquestes reflexions no deixen de ser les guies que han de marcar la feina a l’atenció primària, que ha de seguir mantenint els seus valors de proximitat, prudència, lleialtat… i sobretot, mantenir dues de les seves característiques principals, l’accessibilitat i la longitudinalitat.

Enviat per: Grup d'ètica CAMFiC | Juny 17, 2020

No perdem la confiança de la comunitat

Preservem els valors i dimensions de l’atenció primària

documento en castellano (pdf)

document en català (pdf))

La pandèmia de la COVID 19 ha fet evidents dues característiques de la vida humana: la incertesa i la vulnerabilitat; la vida és incerta i el nostre coneixement sobre moltes variables d’una malaltia que és nova és encara molt escàs.

La COVID ha fet que les persones del món sanitari ens adonéssim que  treballem amb un risc real d’emmalaltir i morir superior que en altres professions.

Aquesta situació ha fet que la por en alguns moments s’hagi convertit en pànic, tant en la població com en el món  polític i sanitari. I el pànic paralitza la capacitat de pensar de forma assenyada.

En aquests mesos de pandèmia, la por i la percepció per part de la població del desbordament dels centres sanitaris han fet reduir les consultes per motius menors. Alguns companys, directius i gestors del món sanitari han interpretat, creiem que de forma precipitada, que la societat havia entès que estava medicalitzant situacions que no caldria.

Aquesta lectura pot generar frustracions. Els canvis en les expectatives no es fan en unes setmanes sinó amb un procés molt més llarg d’interacció entre el sistema sanitari i la població.

I cal recordar que els professionals som en part responsables de la medicalització de la societat i, per tant, formem part del problema i de la solució.

Un altre element que cal tenir en compte és que la millora de les dades de morbimortalitat de la COVID han fet disminuir la por de moltes persones més de pressa que al personal sanitari. I, ara, per a molta gent, ja estem com estàvem a primers d’any amb les mateixes necessitats i problemes, als quals s’hi han afegit nous problemes de salut, alguns greus, que les persones havien posposat.

Malgrat totes les dificultats, l’epidèmia ens ha ensenyat a potenciar recursos que ja fèiem servir però que ara  tindran un paper més rellevant  que no tenien. També hem après que fèiem algunes activitats mancades de valor i que caldrà repensar si s’han de continuar fent.

La “normalització” de la convivència amb el virus i l’augment de capacitat diagnòstica de la malaltia a l’atenció primària han de fer que, progressivament, es normalitzi l’atenció sanitària.

Per tant, ara és hora de fer una reflexió ètica sobre com ens organitzem per mantenir la confiança de les persones en els seus professionals de capçalera i per preservar els valors que són l’essència de l’atenció primària.

Algunes idees ja quedaven reflectides en una entrada anterior,  però hi hem afegit nous elements que la completen.

Els valors de l’atenció primària

Una primera consideració és tenir clar quin és el nostre únic objectiu: atendre les persones en els temes relacionats amb la salut, tant quan els problemes es poden resoldre com  quan necessiten acompanyament i cures, i durant tota la seva vida.

Tots els sistemes organitzatius, protocols i altres eines que puguem tenir, crear o pensar han de ser per aconseguir que aquesta atenció sigui feta amb les millors condicions possibles.

I aquesta atenció pot fer-se al centre de salut, al carrer, al domicili i també pot fer-se de forma no presencial.

I per dur a terme aquesta atenció convé tenir presents els valors en què es fonamenta la nostra feina, amb un element afegit especialment important en aquests moments d’incertesa com és la serenitat, necessària sempre però molt més ara per transmetre calma.

Longitudinalitat

L’atenció seguida pels mateixos/es professionals, tant si és presencial com telemàtica, és fonamental per a reforçar la confiança i el lligam professional – pacient. A més, en partir d’un coneixement més profund de la persona que s’atén, facilita i simplifica l’atenció i  augmenta la seguretat de la persona.

Accessibilitat

Per a facilitar la longitudinalitat, s’ha de garantir l’accessibilitat, i també, quan no és possible que l’assistència sigui realitzada pel “seu/seva” professional. Les barreres a l’accés generen sovint més consultes i malestar i insatisfacció entre la població. Cal tenir clar que l’accés a una visita presencial no és un privilegi atorgat per nosaltres, sinó un dret que cal gestionar amb el pacient per veure quina és la millor manera de valorar un problema, pensant tant en problemes físics com en la necessitat d’un acompanyament proper en situacions que requereixen més proximitat emocional.

Proximitat

Els equips d’atenció de primària són els recursos més propers a la població i així ho han de sentir i notar les persones que atenem. Si el telèfon o els recursos telemàtics generen percepció de fredor o llunyania a mig  termini afectarà la confiança i el vincle professional-pacient.

Equitat

Cal garantir l’equitat i estar molt atents a que les persones amb poca possibilitat o capacitat d’usar les noves tecnologies no quedin desateses. Convé ser conscients que les persones amb menys recursos han patit i patiran més les conseqüències de l’epidèmia i cal assegurar que no pateixin una discriminació afegida per les dificultats d’accés als recursos.

Lleialtat i honradesa

Hem de proposar a les persones aquelles opcions que creiem millors explicant les limitacions de coneixement disponible, evitant certeses quan no hi són, especialment en tot allò relacionat amb la COVID, on les bases de coneixement són molt limitades encara.

Cal tenir honestedat i claredat a l’hora d’explicar quina és la situació en cada moment. Més en una malaltia tant present als mitjans, que les persones poden ser bombardejades de notícies falses.

Prudència

És un dels valors bàsics de l’atenció i cal un esforç suplementari per explicar les incerteses i la manca d’utilitat de molts dels tests que es promocionen al voltant de la COVID tant per la incertesa de la interpretació dels resultats com per la seva utilitat des de la perspectiva clínica i epidemiològica.

Vinculat a la prudència hi ha la seguretat, en les dues dimensions: protegir les persones de tractaments i/o actuacions amb més riscos que beneficis i reduir el risc de contagi pel SARS-CoV-2 que afecta tant a la població com al personal que l’atén.

Assumint que el risc zero no existeix cal organitzar i protegir els treballadors i les persones ateses per a reduir el màxim el risc de contagi.

Però, al mateix temps, cal garantir el dret a l’atenció de les persones en totes les situacions (consulta, domicili, carrer) i buscar la manera que faciliti que la resta de valors comentats siguin potenciats al màxim. El risc de contagi, que cal minimitzar, no pot servir per justificar la no atenció, també presencial, de les persones en cap cas.

Respecte

El respecte és el fil que condueix la nostra relació assistencial amb la gent.

Vol dir garantir l’atenció respectant la seva intimitat i confidencialitat, intentant reduir els riscos, també quan l’atenció es fa per mitjans telemàtics, on cal extremar les mesures per evitar posar en risc les dades del pacient.

I el respecte comporta recordar que el pacient té autonomia per a decidir i nosaltres hem de respectar-la, amb l’excepció a fer-li notar en el cas que tingui una infecció activa, tant si és pel SARS- Co2 com per qualsevol altre agent transmissible que ha d’assumir mesures per a protegir a la resta de persones.

Amb tots aquests elements cal aconseguir que la normalitat sigui la norma en tots els centres d’atenció primària per a tota la població.  Cal recuperar dimensions especialment afectades durant la pandèmia, com ara la atenció longitudinal per els/les professionals referents de cada persona, i les visites presencials quan, a través del diàleg,  professionals i les persones la considerin  la millor opció.

Enviat per: Grup d'ètica CAMFiC | Mai 25, 2020

Ètica en temps del còlera

                                                             documento en castellano (pdf)

                                                             document en català (pdf)

Tal com diu Iona Heath[1], al món ric no estàvem acostumades a això, miràvem i no veiem el que passava al països pobres on les epidèmies son recurrents (epidèmia de fam, Ebola, etc…), però l’arribada d’aquesta pandèmia ha posat sobre nosaltres de forma descarnada la vulnerabilitat humana i la mort, quan pensàvem que fins i tot la podríem vèncer.

En el món sanitari i en atenció primària, tot i estar familiaritzats amb la malaltia i la mort, també ens ha agafat per sorpresa. I per atendre i fer front a aquesta sorpresa, que ens qüestiona més que mai com a sanadores, hem hagut de fer moltes pràctiques diferents i noves. L’epidèmia, ha comportat prendre mesures extraordinàries en els centres, en els domicilis i en les residències i amb la relació assistencial i tot això ha generat una sobrecàrrega física i psicològica per a tothom.

I s’ha abordat la situació amb gran generositat i amb una bona voluntat sovint per sobre de l’exigible.

Tot i que hem  intentat ser  prudents i respectuosos amb els pacients, en un moment en què era necessari actuar i que era difícil aturar-se per fer la necessària i permanent reflexió ètica, pensem que hem pogut posar en risc, en alguns moments, aspectes fonamentals dels valors de les persones en la relació assistencial.

Al grup d’ètica creiem que ara, amb una situació de certa calma, és moment de pensar i repassar les actuacions que hem fet, reconèixer des d’on les hem fetes i reflexionar-les. I pensem també que els temes ètics que la pandèmia ha posat més en qüestió i risc són:  l’autonomia,  la intimitat i la confidencialitat. Llegeix més…

Enviat per: Grup d'ètica CAMFiC | Mai 1, 2020

Sobre el confinament focalitzat i l’acreditació d’immunitat

                                                     Documento en castellano (pdf)

                                                     Document en català (pdf)

De cara a la sortida del confinament van sorgint algunes propostes com són el confinament focalitzat i el carnet d’immunitat, prenent com a model el que s’ha fet a la Xina, un règim polític autoritari. A Wuhan el 8 d’abril es va iniciar un desconfinament basat en la targeta verda”, que certifica que la persona està lliure de malaltia i pot circular sense restriccions. El passat 6 d’abril el govern espanyol va aprovar una llei que li permetia geolocalitzar tots els ciutadans espanyols.  La Junta de Castilla y León anunciava el passat 7 d’abril un carnet d’immunitat on a través d’una aplicació la persona pogués justificar el seu estat immunitari “i poder-la presentar on se li pugui requerir”. La idea al nostre entorn l’ha popularitzat el doctor Oriol Mitjà, que ha presentat un document d’estratègia pel desconfinament a Catalunya on una de les eines és l’acreditació immunitària també anomenat passaport serològic. Llegeix més…

Enviat per: Grup d'ètica CAMFiC | Març 26, 2020

Dilemas éticos del COVID-19

Grupo de ética de camfic                                     Acceso al documento completo

Dada la situación de crisis sanitaria actual, nos planteamos desde el grupo de ética algunos dilemas que nos pueden surgir.

Debemos hacer un análisis desde los aspectos más pequeños de las personas hasta los más grandes y estructurales. Elaborar unos protocolos éticos en ética aplicada, como un análisis en ética crítica.

 Prevención:

La ética detrás de las medidas de contención de la pandemia.

En primer lugar, debemos realizar una evaluación respecto a los derechos humanos.  De acuerdo con los Principios de Siracusa, las intervenciones que interfieren con la declaración de los derechos humanos deben de estar de acuerdo con la ley .1

¿Qué derechos individuales y colectivos estamos dispuestos a sacrificar, en una situación que potencialmente nos afecta a todos y que nos requieren a todos para salir? ¿Qué valores estamos dispuestos a sacrificar? Debemos mitigar los riesgos que hay ante los derechos de privacidad y autonomía de las intervenciones de Salud Pública.

Requiere una reflexión sobre si las medidas que se están proponiendo son equitativas, afecta igual a toda la sociedad el confinamiento. Llegeix més…

Enviat per: Grup d'ètica CAMFiC | Març 19, 2020

Dilemes ètics al voltant del COVID-19

Grup d’ètica de la camfic                         Accés al document sencer

Donada la situació de crisis sanitària actual, ens plantegem des del grup d’ètica alguns dilemes que puguin sorgir.

Cal fer una anàlisi des dels aspectes més petits de les persones  fins als més grans i estructurals. Elaborar uns protocols ètics en ètica aplicada, com també una anàlisi d’ètica crítica.

 Prevenció:

L’ètica darrere de les mesures de contenció de la pandèmia del coronavirus.

En primer lloc s’ha d’avaluar respecte als drets humans. D’acord amb els Principis de Siracusa, les intervencions que interfereixen amb la declaració de drets humans han d’estar d’acord amb la llei.1

Quins drets individuals i col·lectius estem disposats a sacrificar, en una situació que potencialment ens afecta a tots i que ens requereix a tots per a sortir-nos-en. I quins valors estem disposats també a sacrificar? Cal mitigar els riscos que hi ha enfront dels drets de privacitat i autonomia des de les intervencions de Salut Pública.

Requereix una reflexió sobre si les mesures que s’estan proposant són equitatives, afecta igual a tota la societat el confinament. Llegeix més…

Enviat per: Grup d'ètica CAMFiC | Març 12, 2020

Ètica i llistes d’espera

DESCRIPCIÓ DEL PROBLEMA

Les llistes d’espera per a proves complementàries, per primeres visites o per cirurgia en els hospitals han estat una constant del nostre sistema sanitari públic. Si bé és cert que certa espera és raonable en un sistema públic (perquè ha de prioritzar no el primer que arriba o qui més paga, sinó qui més ho necessita), no és menys cert que el temps d’espera és, sovint, fora de mesura i provoca inseguretat i angoixa innecessàries. La solució que sempre s’ha donat a les llistes d’espera dels hospitals ha estat posar-hi més recursos; aquesta mena de solució s’ha mostrat sempre ineficient: es torna a assolir la mateixa (o pitjor) espera. Bona part de la llista d’espera es produeix per ineficiències dels propis hospitals:

  • Realització de segones visites (o proves) innecessàries, que creen espera per a primeres visites (o proves) necessàries.
  • Poc interès dels propis professionals per ser accessibles degut a conflictes d’interessos amb l’exercici privat[i]
  • Priorització d’altres tasques (recerca, congressos, dedicació a una determinada patologia…) per sobre de l’accessibilitat a l’atenció

Però la pròpia APS també hi influeix per diversos motius, com per exemple:

  • Manca d’accés accés a determinades proves complementàries
  • Professionals que rebutgen atendre certs problemes de salut
  • Pressió dels ciutadans per a ser valorats per un “especialista” (manca de força moral per aplicar l’ètica del “no”, o del “no cal”)

Llegeix més…

Older Posts »

Categories

%d bloggers like this: