Enviat per: Grup d'ètica CAMFiC | Novembre 5, 2018

Acceso a la carpeta de salud de los menores por parte de los padres: ¿es una buena noticia?

Hace unos días el Departament de Salut publicaba la noticia sobre el acceso de las madres y padres a la carpeta de salud de sus hijos. Reproducimos la nota de prensa para situar el tema:

  • Las madres, los padres y los responsables legales de los menores de 16 años podrán entrar en el espacio de salud de sus hijos para consultar la información clínica y hacer gestiones
  • Los jóvenes entre 16 y18 años pueden autorizar a los padres y madres para que accedan

La Meva Salut (LMS) es un espacio digital seguro que permite a la ciudadanía, a través de una identificación digital, acceder a su información personal de salud, hacer consultas y realizar trámites electrónicos de forma segura y confidencial. A partir de hoy se amplían las funcionalidades que ofrece, ya que permite el acceso a madres y padres o responsables legales de menores de 16 años. Otra novedad es que la edad para poder acceder se avanza, pasando de 18 a 16 años.

Para solicitar el acceso a LMS de los menores de 16 años será preciso acudir al centro de atención primaria (CAP) o a los hospitales acreditados para hacer el trámite, presentando la documentación necesaria. En relación con los menores de entre 16 y 18 años será necesario que estos autoricen el acceso

¿Es una buena noticia?

Creemos que los inconvenientes superan las ventajas por diversos motivos que intentaremos exponer de forma clara y diáfana.

Es preciso recordar que el pilar en que se fundamenta la relación médico-paciente es la confianza y, para que exista, la confidencialidad debe estar garantizada del todo. De la misma manera que ninguno de los miembros de una pareja tiene acceso a la historia de la otra, tampoco parece lógico que una persona que tiene un derecho, el de la confidencialidad, como todos, pueda estar limitado por el acceso de los padres al historial.

La población adolescente con frecuencia desconfía del mundo adulto y, por este motivo el acceso a los servicios sanitarios no es, de forma generalizada, una actividad frecuente en esta franja de edad.

Consultan cuando aparecen problemas, como puede ser, por ejemplo, una crisis de pareja, angustias por temas que no quieren explicar en casa, una relación sexual sin protección que motiva la petición de la pastilla del día de después… ¿Es obligado que su familia lo sepa todo? Cuando se genera complicidad es más fácil que el adolescente confíe otras cuestiones que le preocupan o que quizás le tendrían que preocupar como el consumo de alcohol o otras substancias, por ejemplo. Sin embargo, también pueden consultar por dificultades que puedan tener en el ámbito familiar, sean pequeñas o graves.

Es por este motivo, que nos preguntamos si el adolescente consultará al centro de salud si sabe que su historia clínica podrá ser visitada por sus padres o, dicho de otra manera, ¿sabe que no dispone de confidencialidad hasta los 16 años?

Es probable que sea mucho más difícil que el adolescente consulte y, por tanto, su atención se complica más, pero los problemas seguirán existiendo y, a veces, el adolescente buscará la solución por su cuenta.

Y estamos planteando la situación en familias sin problemas graves, donde, pese a que exista una buena comunicación, el adolescente tiene la necesidad de mantener sus espacios de intimidad y secreto fuera de la mirada adulta.

Muchas veces las madres y los padres plantean que necesitan saber que les pasa a sus hijos para poder ayudarlos. Y es lícito, razonable y comprensible.

Pero si el adolescente no tiene garantías de su privacidad es probable que no explique en ningún sitio sus problemas. Si sabe que su información sanitaria sólo la conoce el profesional sanitario y que nadie podrá acceder es más fácil que lo comente.

Por tanto, el deseo de protección de madres y padres aún será más difícil si tienen la potestad de poder repasar la historia de los hijos y, probablemente resultará perjudicial para el cuidado y el bienestar de los menores, incluso haciéndose con buena intención.

Otro problema que puede transformarse en grave, ya que ahora ya pasa, pero deben hacer las peticiones por escrito. La historia clínica utilizada como herramienta de confrontación en parejas con hijos separadas de forma no amistosa. La nueva norma pone fácil hacerlo.

Y, para terminar la situación se agrava cuando hablamos de problemas graves. ¿Un adolescente explicará que uno de sus progenitores o familiares abusa de él, si sabe que podrá verlo? Mientras el problema no se encauza a través de servicios sociales o, incluso del juzgado, ¿cómo podremos protegerlo y mantener el secreto de las intervenciones si el progenitor lo puede visualizar?

Probablemente la única solución para los profesionales y para los adolescentes será no escribir nada en la historia clínica, o escribir en una zona confidencial, si el sistema informático lo permite. Pero si de la visita se derivan pruebas, estas quedan visibles en la carpeta de salud.

Por tanto, es evidente que tampoco es una buena solución para proteger la confidencialidad de los menores y, además, puede dificultar el seguimiento.

Anuncis

Deixa un comentari

Please log in using one of these methods to post your comment:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out /  Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out /  Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out /  Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out /  Canvia )

S'està connectant a %s

Categories

%d bloggers like this: